miércoles, 13 de agosto de 2008

LO POPULAR


Alguna vez, alguien que sea dueño de fuerzas geniales, tendrá que realizar el ensayo de la influencia de lo popular en el destino de nuestra América, para, recién entonces, poder tener nosotros la noción admirativa de lo que somos.

Esta pobre América que tenía su cultura y que estaba realizando, tal vez en dorado fracaso, su propia historia y a la que, de pronto, iluminados almirantes, reyes ecuménicos, sabios cardenales, duros guerreros, y empecinados catequistas ordenaron: ¡cambia tu piel!, ¡Viste esta ropa!, ¡Ama a este Dios!, ¡Danza esta música!, ¡Vive esta Historia!

Nuestra pobre América que comenzó a correr en una pista desconocida, detrás de metas ajenas, y cargando quince siglos de desventajas.

Nuestra pobre América que comenzó a tallar el cuerpo de Cristo cuando ya miles y miles de manos afiebradas por el arte y por la fe, habían perfeccionado la tarea en experiencias luminosas.

Nuestra pobre América que comenzó a rezar cuando ya eran prehistoria los viejos testamentos y cuando los evangelistas habían escrito su mensaje; cuando Homero había enhebrado su largo rosario de versos y cuando el Dante había cumplido su divino viaje.

Nuestra pobre América que comenzó su nueva industria cuando los toneles de Europa estaban traspasados de olorosos y antiguos alcoholes; cuando los telares estaban consagrados por las tramas sutiles y asombrosas; cuando la orfebrería podía enorgullecer su pasado con nombres de excepción; cuando verdaderos magos, seleccionando maderas, con cavidades y barnices, sabían armar instrumentos de maravillosa sonoridad; cuando la historia estaba llena de guerreros, el alma llena de místicos, el pensamiento lleno de filósofos, la belleza llena de artistas, y la ciencia llena de sabios.

Nuestra pobre América a la que parecía no corresponderle otro destino que el de la imitación irredenta. No podíamos intentar nada nuestro. Todo estaba bien hecho. Todo estaba insuperablemente terminado.

-¿Para qué nuestra música?

-¿Para qué nuestros Dioses?

-¿Para qué nuestra ciencia?

-¿Para qué nuestras telas?

-¿Para qué nuestro vino?

Todo lo que cruzaba el mar era mejor y, cuando no teníamos salvación, apareció lo popular para salvarnos. Instinto de pueblo. Creación de pueblo. Tenacidad de pueblo.

Lo popular no comparó lo malo con lo bueno. Hacía lo malo y mientras lo hacía creaba el gusto necesario para no rechazar su propia factura y, ciegamente, inconscientemente, estoicamente, prestó su aceptación a lo que surgía de sí mismo y su repudio heroico a lo que venía desde lejos. Mientras tanto, lo antipopular, es decir, lo culto, es decir, lo perfecto, rechazando todo lo propio y aceptando todo lo ajeno, trababa esa esperanza de ser que es el destino triunfador de América.

Por eso yo, ante ese drama de ser hombre del mundo, de ser hombre de América, de ser hombre Argentino , me he impuesto la tarea de amar todo lo que nace del pueblo, todo lo que llega al pueblo, todo lo que escucha el pueblo.

Para prologar este libro de Héctor Gagliardi, pienso en su autor y me pregunto: ¿Es un poeta? ¿Es un payador? ¿Es un cantor? No lo sé. Pero sé, eso sí, que él canta y que su pueblo lo escucha, mientras poetas nacidos de esta tierra que no son de esta tierra, viven arrojando parvas versificadas con resonancias exóticas, al abismo sin eco de la cultura vanidosa que, para mayor desgracia, tiene, bajo la cruz del Sur, el estigma trágico de la esterilidad.

HOMERO MANZI

viernes, 8 de agosto de 2008

LIBERTAD

domingo, 3 de agosto de 2008

El Pellejito

cuento de los yunques... para taller literario, contactarse a artistasenlucha@gmail.com.



Se afana por mantener su cuello en la clandestinidad -según dicen en reivindicación de su pasado montonero- pues luego de numerosas cirugías faciales son incontables los repliegues de piel, los pellejos colgantes, que asoman por sobre su ropa, debajo de su faz estirada. Esta parecía ser la mejor opción ante la propuesta de ocultarlos detrás de sus orejas, anudados en forma de moño.
La mitad de los cronistas dedicados a estudiar sus labores diarias la denominan por el apellido de su cónyuge, aunque en los altos círculos ilustrados se diga que la magia en su pareja no es precisamente digna de un espectáculo (si es que alguna vez lo fue).
Lo anterior, en realidad la incomoda bastante, pero no por la velada falta de acción sino por que la atormentan problemas de autoestima y doble personalidad a los que esta manera de referirse a su persona parecen enmarañar aún más.
A esta altura de su vida ya no encuentra consuelo en lo apetitos terrenales de la carne -a la cuál, por otro lado, es una de las pocas personas en este país que aún le saca provecho-.
Goza de sus paseos a lo largo de la residencia prestada -con alquiler gratuito, pagado por todos los demás habitantes del país- en la que se hospeda durante la semana.
Se le atribuyen ciertas fantasias dinásticas cuando simula, en su interior, reconstrucciones teatrales en las -con la peluca rubia calzada- se adjudica la impostura de cierta referencia pasada a la que le han dedicado películas y libros por cantidades industriales... Aunque aún era niña cuando eran sus próceres (la Eva y el General) los que la habitaban.
Hay quienes aseguran que interrumpe el silencio de las noches, desde los balcones, canturreando 'don´t cry for me Argentina', horrorizada por los sobresaltos que suele sufrir cuando despierta, desprevenida, junto a la cara malformada de su marido... con quien las malas lenguas dicen que la une mucho más o mucho menos que las razones sentimentales.
Jorge camina, ya sin sentir las piernas. Se aproxima a la estación que lo acercara a su casa. Tres hijas esperan ansiosas su llegada. Tiene a su cargo la cena, el almuerzo, el desayuno, la merienda. Desgastado por su larga jornada de trabajo, piensa también en útiles, guardapolvos y medicamentos.Suele recordar lo que era tener una entrada fija para el hogar, la tranquilidad a fin de mes. Rememora, al observar talleres textiles, su momento de trabajador asalariado. Cuando no lidiaba con los aprietes policiales ni con decretos que lo dejan sin lugar donde ganarse el pan.
El es un inmigrante, que vino como tantos otros en la historia argentina a trabajar para nuestro país. Pero su objetivo y el de sus compatriotas es muy distinto al de los inmigrantes de antaño.No vino a 'hacerse la America', a buscar un mundo nuevo. Vino de un país muy cercano en busca de su supervivencia y la de su familia. Tenía mucho en su país: estudio, vocación y voluntad de trabajar. Pero vino porque no tenía forma de sobrevivir, lo tenía todo pero en potencia. Acá no tiene nada, salvo la posibilidad de comer él y de dar de comer a su familia. Y todo esto lo tiene a cambio de dejar 10 horas diarias su salud y su tiempo, los mejores años de su vida, para que otros vivan como él no va a vivir nunca; para que otros disfruten del confort de los departamentos que construye a cambio de un par de chapas que no paran ni la lluvia ni el frío.}La mujer -cargada de tiempo libre-, mientras es asistida por su estilista, recuerda a través del espejo nostálgicamente cada pellejo arrancado de su rostro. Sí, también añora sus arruguitas. Podríamos decir que una arruguita en el rostro de una persona nació de una anécdota, de un año más en el mundo, de una historia, de momentos buenos o malos, porque son como las cicatrices, marcas profundas que se producen por la historia de las personas.
Paradójica pero razonable nos resulta la interrelación que mantiene la mujer con sus innumerables pellejos, los ya extirpados y los a extirpar. Y de hecho ella los ama y odia, por un lado, al extirparlos juega a contrarreloj por mantener estática, inmóvil -carente de vida- su condición actual, la cual le genera mucha comodidad y intenta de esa manera desconocer el carácter inevitable de los hechos que suceden, y por el otro, en el momento en que le hacen el brushing se pregunta por su verdadero rostro a su edad, sin modificaciones.
Ve su boca y a la vez piensa con cierta incertidumbre en la que crearon sus padres nueve meses antes de su impulsión al mundo. Pero prefiere deshacerse de esos planteos que le generarían a la larga más malformaciones en su rostro si es que se hace de este asunto un problema, por lo que concluye el debate consigo misma bajo la consigna de vivir al máximo durante 4 años y luego darse por jubilada y comenzar a cobrar indemnizaciones al resto de la sociedad.
Lo que ella ahora ve en su boca -y le resulta picardía de su parte- es la cantidad de bucales que ha realizado entre viajes al exterior en el ultimo tiempo. Más le llena de orgullo y hasta le excita la idea de saber que son bucales representativos y democráticos, son bucales para salir del infierno. Entonces se enorgullece, lo que da lugar a la relajación de sus músculos faciales viejos y entorpecidos sólo por dentro. En realidad esta mujer es una depravada ninfómana, la real encarnación de la señora de Saint-Ange creada por el Marqués de Sade en 'Filosofía en el Tocador'. Pero sin embargo es selectiva y estructurada a la hora de elegir a sus múltiples pretendientes y el parámetro especial no está dado a la buena de Dios.
El imaginario común que todos tenemos al hablar de depravadas ninfómanas es que la elección se basa en relación con el tamaño, color, anchura, textura o sabor de los órganos sexuales que ella impunemente se introduce en la boca y el resto total de orificios posibles, pero la señora es toda una ramera de vocación; neo-libertaria y exótica y prefiere realizar catación de billetera y capitales accionarios antes que distinguir el sexo y los géneros. En la distracción se resbala al cuello un chorro de saliva que la mujerzuela dejó caer con imprudencia pensando en esto último. Quería pasar por inadvertida, pero comenzó a ratonearse discretamente -no podía hacer mucho ruido frente a su asesora estilista- fantaseando en los próximos viajes.
Jorge todavía está volviendo a casa. Se embarra el calzado introduciéndose entre callejuelas apenas esclarecidas por lamparitas que cuelgan rústicamente de las precarias paredes de las casas. Esa oscuridad casi total las hace brillar en el paisaje como retazos de luz metidos en frasquitos. Allá en el barrio no hay muchos edificios, y los techos bajos hacen que el cielo se muestre por completo, aunque también a la vez hace al cielo de los vecinos del barrio mucho más lejos de la tierra que en el centro de la ciudad.
Él se preguntaba si todo esto tenía algo que ver con Dios, el tema del alejamiento del cielo en estos barrios. Quién iba a pensar que esa noche entera no dormiría, que llegaría encontrando a sus dos hijas en el intento de socorrer a la del medio, quien gritaba de dolor, con lágrimas en los ojos, convulsionada y herida por un balazo inintencional, que la ambulancia que llamarían nunca llegaría por considerar inseguros esos pagos, y que perdería una de las tres razones para vivir todos los días, viendo ante sus ojos que su querida hija se desangraría esperando a ser atendida en el hospital público menos lejano, hasta convertirse en cadáver, en cuerpo muerto, en otro pellejito de Cristina.

domingo, 20 de julio de 2008

Cadaveres Esquisitos

I
"Salió por la puerta y se sintió exhausto. Nada le impediría llegar a buen puerto, a menos que se encuentre con algún tipo de obstáculo, que igualmente intentaría superar. Su dilema era, al menos en apariencia, irresoluble. Le desgarraba el alma la duda, la incertidumbre, el miedo a equivocarse, que se le aparecía en todos sus sueños, lo que lo horrorizaba, pero se consolaba pensando en que en la realidad nadie conocía sus tormentos."
II
Los enanos de Macedonia son unos seres salvajes, violentos y pervertidos. Su peculiaridad es tener un apetito voraz incontenible que suele calmarse bajo una alameda dorada donde descansan peces deformes y olorosos, pestilentes, gelatinosos, repugnantes. Pero usualmente ellos caminan hacia su madriguera indigna en los pinos de piel tersa y suave.
Melchor, Gaspar y el más oscuro, sucio depravado ladrón de Baltazar Garzón, viajaban oscamente por la selva junto a estos enanitos, que fornicaban inmoralmente entre heterosexuales con cenicienta, blancanieves, caperucita y patty sobre un pedestal exclusivo para gemir bruscamente, gritando y pataleando.
Entonces llegaron los perros salvajes, indecentes, homofilicos de Macedonia Sur.
En el oeste habitaban reprimidos un poco de tanto evadir impuestos nacionales. En cambio, cheque, en efectivo no representa cobro de intereses. Así los norteños vivían felizmente en la puna de Salta Macedónica, bailando por la lujuria patriótica, nacional y popular.
III
Había una vez un país grande desfenestrado por la pestilencia inconsecuente de los animales despiadados que comían estiercol oloroso. Jaimito era muy desubicado pero ha hecho cosas fundamentales para su desarrollo ciudadano, porque nunca rechazó un beso negro. Esto es muy impreciso, pero a Macedonia no le impresionaba nada.
Pasa por la inflación posindustrial del sistema metalúrgico y porque jamás el corralito en estiercol fue un chiquero oloroso. Juan, el viborón, libertador presidente unico ante la nación, se corrompió felizmente por un bastardo traidor quinceañero llamado patty. Él, vicepresidente mentor de pederastas y asociados, concluyó con la conyuntura intergaláctica. La hada madrina dijo a Jaimito sobre su deseo obseno de emparnarsela analmente. Pero el niño quería fiesta con burros y cabras.
Macedonia, capital sexual para norteamérica, se fundó gracias a penes prominentes y peludos provenientes de Argentina. Los peces eran una cagada irreconciliable, pero igualmente eran queridos, respetados y admirados por su pestilencia. Así crearon diabólicamente un reino maoista, inmoral, vil y divertido, sin problemas domésticos, familiares o amistosos. Kusturica realizó documentales sobre los ídolos macedónicos; enanos, perros y burros. Jaimito y el hada noviaban junto a un quinceañero llamado patty. Consideraban bellas artes las obsenidades que los practicantes realizaban bajo arboledas con drogas y masturbatorias dirigencias políticas.
¡Cuchillos! ¡Objetos Contundentes! ¡Látigos! ¡Herramientas! Uníos por la liberación de este corrupto pueblo.

viernes, 18 de julio de 2008

SONATINA -Celedonio Flores


La bacana está triste, ¿qué tendrá la bacana?

Ha perdido la risa su carita de rana

y en sus ojos se nota yo no sé qué penar;

la bacana está sola en su silla sentada,

el fonógrafo calla y la viola colgada

aburrida parece de no verse tocar.

Puebla el patio el berrido de un pebete que llora,

tiran bronca dos viejas y chamuya una lora

mientras canta "I Pagliacci" un vecino manghín,

la bacana no ríe, la bacana no siente,

la bacana parece que ha quedado inconsciente

con el mate ocupado por algún berretín.

¿Piensa acaso en el coso que la espera en la esquina?

¿En aquel que le dijo que era muy bailarina

con tapín de mafioso, compadrito y ranún?

¿En aquel que una noche le propuso el espiante?

¿En aquel cajetilla, entallao de elegante?

¿O en aquel caferata que es un gran pelandrún?

¡Oh la pobre percanta de la bata rosa!

quiere tener menega, quiere ser poderosa,

tener departamento con mishé y gigoló,

muchas joyas debute, un peleche a la moda.

Porque en esta gran vida el que no se acomoda

y la vive de grupo, al final se embromó.

Ya no quiere la mugre de la pieza amueblada,

el bacán que la shaca ya la tiene cansada,

se aburrió de esa vida de continuo ragú;

quiere un pibe a la gurda que en el baile con corte

les dé contramoquillo a los reos del Norte,

los fifí del Oeste, los cafishios del Sú.

-"¡Vamos, vamos pelandra! -dice el coso que llega-,

esa cara de otaria que tenés no te pega,

levantate ligero y unos mangos pasá".

Está el patio en silencio, un rayito de luna.

se ha colado en la pieza mientras la pelandruna

saca vento de un mueble y le dice: -¡Tomá!

martes, 15 de julio de 2008

La Historia de la Argentina



Te dejaré dinero, te ayudaré a salir

Tu crisis engorda mis intereses

Un país favorecido por mi ayuda comercial

prestamos para pillar

lo que queda por chupar

Cómo me lo hago?

Pues me asocio algn paisano

con orgullo en la cartera

y con mi ayuda militar

yo lo pongo a gobernar mi finca particular

Colaborando al desarrollo de los pueblos...

si se atreven a piar, yo puedo garantizar

la puta estabilidad

Cómo me lo hago?

Pues jubilo a mi muñeco,

pongo otro orgulloso

y con mi ayuda militar

yo lo pongo a gobernar

mi finca particular.

Relaciones sexuales

entre nuestros dos gobiernos!!

Las medidas oportunas

si venís de buena fe

Un repique de campanas

cuando yo te conocí.



Monopoly - La Polla Records

viernes, 11 de julio de 2008

Por qué canto así




Tango

1943

Música: José Razzano

Letra: Celedonio Flores










Pido permiso señores,
este tango habla por mi
y mi voz entre sus sones dirá
por qué canto así...

Porque cuando pibe me acunaba en tangos
la canción materna para llamar al sueño,
y escuché el rezongo de los bandoneones
bajo el emparrado de mi patio viejo.
Porque vi el desfile de las inclemencias
con mis pobres ojos de llorar abiertos,
y en aquella pieza de mis buenos viejos
cantó la pobreza su canción de invierno...


Y yo me hice en tangos,
me fui modelando en barro, en miseria,
en las amarguras que da la pobreza,
en llantos de madres,
en las rebeldías del que es fuerte y tiene
que cruzar los brazos
cuando el hambre viene...
Y yo me hice en tangos, porque...
¡Porque el tango es macho!
¡
Porque el tango es fuerte!
tiene olor a vida,
tiene gusto a muerte...


Porque quise mucho, porque me engañaron,
y pasé la vida barajando sueños...
Porque soy un árbol que vivió sin flores,
porque soy un perro que no tiene dueño...
Porque tengo odios que nunca los digo,
porque cuando quiero me desangro en besos...
Porque quise mucho y no me han querido...
¡Por eso yo canto tan triste, por eso!