domingo, 17 de mayo de 2009

Pez - Cabeza de departamento


Cabeza de departamento
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soy porteño, cabeza de departamento...

martes, 28 de abril de 2009

EN LAS CALLES DE LINIERS - HERMETICA



En las mugrientas esquinas de Liniers pierdo los días
pues no me toca escapar.
El gran apego a lo ilusorio se refleja en la vidrieras
de un trucho centro comercial.

La idolatría populosa se dibuja en largas filas
para adorar y no pensar.
La piedra muerta del desvío falsamente milagrosa
sigue ocultando la verdad.

Insatisfechos, renegados que se niegan a si mismos,
faltos de calma y de piedad.
Buscan el triángulo en las niñas
para alimentar su morbo,
y masturbarse en soledad.

Ellas tambien gozan mostrandose inocentes,
son arpías, esclavas del televisor,
Viven pensando en lo externo, son adictas a la vida
buscan billetes y pasión.

Sólo transmito lo que observo,
no es una invención de mi mente, no.
Esto acontece cuando contemplo el presente
en las calles de Liniers.

Mas cuando el sol, mi fiel testigo,
da de lleno en el asfalto
y derrite el alquitrán
Los fermentos nauseabundos de la basura estancada
entorpecen mi pensar.

En la esquina un policía está peleando con su hembra;
pues esta nunca le fue fiel
bajo el paso de las vías los mendigos se revuelcan
muy pocos los quieren mirar

Y la inverbe horda humana que desciende de los trenes,
desesperada y alocada
Contamina mi cabeza y busco amarlos como sea
para no volver jamás.

Sólo transmito lo que observo,
no es una invencion de mi mente, no.
Esto acontece cuando contemplo el presente
en las calles de Liniers.

sábado, 18 de abril de 2009

viernes, 17 de abril de 2009

Eterna Inocencia - Tan Lejos


Tan lejos, tan lejos
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Miras alrededor...
Ahora dime, ¿qué puedes ver?
... mientras retumban los ruidos
el fuego ajeno, la amarga hiel...

abre tus ojos...
y un fuerte golpe contra el muro
la tierra desdibujada
y más sombras...
pilares erosionados del ayer

Nada de lo construido hasta hoy
nos pertenece, ni tampoco su ilusión
Sólo hay vientos y cenizas
de nuestra fiebre, nuestro fuego y nuestro sol...
... y un mundo lejos
separado por dos orillas
una luz resplandeciente
una sola caída y un solo rencor
¡Ah, tiempos de odio!
cosechas de sangre sin siembras
Un terrón donde acostarse, una herramienta
un rostro suave por acariciar
... y el amor que nos ayude a cincelar
en esta tierra queda tanto por crear
¡Derramar la sangre de nuestras venas!
... es este el mundo que reclama nuestra miel
... y el rencor, sí, nos ayude a recordar
que en este mundo nada podrá ser igual
¡Derramar la sangre de nuestras venas!
Que en esta tierra queda tanto por crear...

sábado, 4 de abril de 2009

Charles Baudelaire "La transformacion del vampiro"

La mujer mientras tanto, de su boca de fresa
retorciendose igual que una serpiente a la brasa,
y amasando sus pechos en el hierro de su ballena,
dejaba correr estas palabras, todo impregnadas de almizcle:
"- yo, tengo el labio húmedo, y se la ciencia
de perder en el fondo de un lecho, la antigua conciencia"
Seco todos los llantos en mis pechos triunfantes,
y hago reir a los viejos con la sonrisa de los niños.
¡Sustituyo para quien me vea desnuda y sin velos,
la luna, el sol, el cielo y las estrellas!
Soy, mi querido sabio, tan docta en voluptuosidades,
cuando ahogo a un hombre en mis brazos temidos
o cuando abandono a los mordiscos mi busto,
timida, libertina, y fragil y robusta,
que sobre estos colchones que se pasman de emocion,
los angeles impotentes se condenarian por mi!Cuando ella hubo de mis huesos succionado toda la medula,
y que languidamente me volvia hacia ella
para rendirle un beso de amor, yo no vi más
¡Que un pellejo de flancos viscosos, todo lleno de pus!
cerre los ojos, en mi frio horror
y cuando los reabrí a la claridad viviente
a mi alrededor, en lugar del maniqui potente
que parecia haber hecho provision de sangre,
temblaban cofusamente los despojos de esqueleto,
que de ellos mismo exhalaban el grito de una veleta,
o de una enseña, al extremo de un vastago de hierro,
que balancea el viento durante las noches de invierno.

martes, 3 de marzo de 2009

El arrepentido, Silvina Ocampo

La rama que acariciaba mi cabeza, me deleitaba cuando salía del sueño. El amor me seducía en momentos inesperados, y lo que prefería era triturar un pedazo de carne entre mis dientes y después beber agua helada entre las piedras que bajan de la vertiente. Dicen que me parezco al hambre, a la violencia, al infierno; fui feliz como un rey hasta que la conocí. Si fuera un niño estaría llorando, si fuera un santo los silicios hubieran consumido mi cuerpo, si fuera una hiena devoraría mis propias entrañas. Si fuera Dios volvería a crearla. El mundo es antiguo y no sé lo que tendría que envidiar, pero este instante es mi eternidad. Los días pasan tan lentamente que esperar la luz por la noche se vuelve intolerable, sin esperanzas. ¿Cómo es el sol? Olvido su forma, su color, la impresión que me causa. Al verlo caigo desvanecido, y luego el lento aprendizaje del día, de la luz que no sirve para iluminar algo que valga la pena me mata y me hace esperar la noche que tampoco llega y que tampoco recuerdo. ¿Qué es la noche? ¿Cómo es su faz? Caigo desvanecido cuando llega y advierto que no oculta nada en su oscuridad, ni un tesoro. A veces cuando llueve y no me preocupan ni la oscuridad ni la luz, algo que descansa más que el sueño me ocurre, me deslizo sobre el barro a una velocidad increíble, mi piel se desgarra y caigo al pie de las montañas como una piedra, con las mandíbulas cerradas, cubierto de barro y escarcha. Cuando me volvía para mirar hacia atrás a veces me faltaba una oreja, otras veces una pata o la cola, otras veces la lengua que es tan necesaria. No me lo confesaba a mí mismo. Me daba vergüenza. Me preocupaba. Tardé en darme cuenta de lo que ocurría: soy un sueño, estoy en el sueño de alguien, de un ser humano. Busqué a la persona que soñaba conmigo: era una niña dormida. De un zarpazo la maté, jugué con ella, con su vestido bordado y sus trenzas largas, atadas con nueve cintas rojas. La escondí en un lugar del bosque sobre las altas matas de pasto porque no tenía hambre. Cuando volví a buscarla ya no estaba. Mirando la luna aullé toda la noche esperando que algo me la devolviera. Sobre la tierra quedaba su olor y el gusto de su sangre. Los pájaros se burlan de mí y las hembras de mi estirpe me fastidian siguiéndome a todas horas, queriendo adivinar un secreto que no pueden comprender. Pude morir en un incendio, pero atravesé las llamas como las piedras, apenas chamuscado; pude morir despeñándome por una montaña, pero llegué al fondo de un precipicio sin una herida para relamer; pude morir en un pueblo donde entré para devorar a un hombre, pero huí entre los balazos como en los días de tormenta bajo el granizo.
Los días son monótonos, sin peligro. ¡Por qué no devoré a esa niña que soñaba conmigo! Hubiera cumplido con un deber de tigre; ya que soy inmortal, por lo menos quisiera tener una conciencia pura.

domingo, 1 de febrero de 2009

MANUEL PUIG - Boquitas Pintadas (1969)

"Es un folletín con el cual, sin renunciar a los experimentos estilísticos iniciados en mi primera novela, intento una nueva forma de literatura popular"
Manuel Puig


I
BOQUITAS PINTADAS DE ROJO CARMESÍ


PRIMERA ENTREGA


Era... para mí la vida entera...
ALFREDO LE PERA


NOTA APARECIDA EN EL NÚMERO CORRESPONDIENTE A ABRIL DE 1947 DE LA REVISTA MENSUAL NUESTRA VECINDAD, PUBLICADA EN LA LOCALIDAD DE CORONEL VALLEJOS, PROVINCIA DE BUENOS AIRES

«FALLECIMIENTO LAMENTADO. La desaparición del señor Juan Carlos Etchepare, acaecida el 18 de abril último, a la temprana edad de 29 años, tras soportar las alternativas de una larga enfermedad, ha producido en esta población, de la que el extinto era querido hijo, general sentimiento de apesadumbrada sorpresa, no obstante conocer muchos allegados la seria afección que padecía.
»Con este deceso desaparece de nuestro medio un elemento que, por las excelencias de su espíritu y carácter, destacóse como ponderable valor, poseedor de un cúmulo de atributos o dones —su simpatía—, lo cual distingue o diferencia a los seres poseedores de ese inestimable caudal, granjeándose la admiración de propios o extraños.
»Los restos de Juan Carlos Etchepare fueron inhumados en la necrópolis local, lugar hasta donde fueron acompañados por numeroso y acongojado cortejo.»


*

Buenos Aires, 12 de mayo de 1947

Estimada Doña Leonor:
Me he enterado de la triste noticia por la revista Nuestra vecindad y después de muchas dudas me atrevo a mandarle mi más sentido pésame por la muerte de su hijo.
Yo soy Nélida Fernández de Massa, me decían Nené, ¿se acuerda de mí? Ya hace bastantes años que vivo en Buenos Aires, poco tiempo después de casarme nos vinimos para acá con mi marido, pero esta noticia tan mala me hizo decidirme a escribirle algunas líneas, a pesar de que ya antes de mi casamiento usted y su hija Celina me habían quitado el saludo. Pese a todo él siempre me siguió saludando, pobrecito Juan Carlos ¡que en paz descanse! La última vez que lo vi fue hace como nueve años.
Yo señora no sé si usted todavía me tendrá rencor, yo de todos modos le deseo que Nuestro Señor la ayude, debe ser muy difícil resignarse a una pérdida así, la de un hijo ya hombre.
Pese a los cuatrocientos setenta y cinco kilómetros que separan Buenos Aires de Coronel Vallejos, en este momento estoy a su lado. Aunque no me quiera déjeme rezar junto a usted.
Nélida Fernández de Massa

Iluminada por la nueva barra fluorescente de la cocina, después de tapar el frasco de tinta mira sus manos y al notar manchados los dedos que sostenían la lapicera, se dirige a la pileta de lavar los platos. Con una piedra quita la tinta y se seca con un repasador. Toma el sobre, humedece el borde engomado con saliva y mira durante algunos segundos los rombos multicolores del hule que cubre la mesa.


*



Descargate el Libro Virtual en .Zip de "Boquitas Pintadas"
http://elortiba.galeon.com/zip/boquitas.zip

Ver historieta de "Boquitas Pintadas"
http://www.literatura.org/Puig/BP/BP1.html


Entrevistas a Manuel Puig
EL DIÁLOGO ENTRE LO IMAGINARIO Y LO REAL Cindy Schuster

CINE Y SEXUALIDAD Giovanna Pajetta

Nota
Manuel Puig: Letras pintadas rojo carmesí, Diego Lanese